La decisión de la ANFP de reprogramar la definición entre Coquimbo Unido y O’Higgins para mediados de octubre ha encendido los ánimos en el puerto. ¿Falta de voluntad, choque de calendarios o el eterno peso de no ser un equipo de la capital?
El sistema frontal y las alertas de SENAPRED obligaron, con justa razón, a suspender el choque que definiría al primer campeón de la Copa de la Liga. La medida priorizó la seguridad de los planteles y el público, siendo respaldada de forma transversal. Sin embargo, lo que parecía una postergación de un par de días se transformó en un verdadero balde de agua fría para la hinchada pirata: la ANFP fijó la nueva fecha para el 17 de octubre. Tres meses de espera que cortan de raíz el envión anímico del equipo y amenazan con apagar la efervescencia de una final inédita.
A través de nuestras plataformas en Radio Riquelme, el debate ya está instalado. La frustración que se respira en el puerto es totalmente compartida, pues enviar una definición por el título al congelador le quita todo el peso y la emoción que requiere la instancia.
El silencio del SIFUP y la burocracia del calendario
Gran parte de la afición se pregunta por qué el Sindicato de Futbolistas (SIFUP) no ha intervenido ante esta dilatada reprogramación. Lo cierto es que el organismo no ha emitido quejas formales, ya que su prioridad es la integridad física de los jugadores y el cumplimiento de los descansos legales. Mientras estos aspectos no se vulneren, el sindicato prefiere dejar que el complejo rompecabezas de las fechas sea resuelto exclusivamente por las oficinas de Quilín y los dueños de los derechos televisivos.
Para el sentido común futbolero, la solución era evidente: disputar la final a la brevedad y suspender los compromisos de la primera fecha de la segunda rueda del Torneo Nacional para Coquimbo y O’Higgins. Pero la burocracia pudo más. El arranque del campeonato está fijado para este 24 de julio, y mover un partido de liga desordena la tabla, obligando a encajar “miércoles libres” más adelante para recuperar esos encuentros. Para no alterar la parrilla de TNT Sports, la dirigencia optó por la salida más fácil: patear la final para el último trimestre del año.
¿El peso de ser de regiones?
Es un reclamo histórico que hoy vuelve a tomar fuerza. Tal como se suele analizar en las previas y transmisiones de RRC Deportes, la vara con la que se miden las urgencias en el fútbol chileno parece cambiar según la camiseta. Resulta innegable pensar que, si los clasificados a esta instancia fueran Colo-Colo, Universidad de Chile o Universidad Católica, la presión mediática e institucional habría forzado al ente rector a encontrar una solución rápida y creativa para no restarle vuelo a la definición.
Al tratarse de dos elencos de regiones, la respuesta fue el camino administrativo más largo y menos empático con el hincha.
El ambiente de final tendrá que entrar en pausa hasta la primavera. Mientras tanto, el puerto mastica la rabia por una Copa de la Liga que prometía innovación, pero que terminó tropezando con las mismas barreras centralistas y de programación de siempre.


