
Con el recuerdo latente de emergencias anteriores, las distintas casas edilicias de la región han iniciado una coordinación contrarreloj, activando sus Comités para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID) para hacer frente al violento sistema frontal que amenaza con dejar precipitaciones históricas en la zona.
La magnitud de los pronósticos meteorológicos ha puesto en máxima alerta a las autoridades de las quince comunas de la Región de Coquimbo. Ante la inminente caída de una cantidad inusual de agua en breves lapsos de tiempo, los municipios han comenzado a sesionar de manera urgente en sus respectivos COGRID, estableciendo planes de contingencia para mitigar los impactos de este evento climático.
El foco de la preocupación no solo está en la cantidad de milímetros que se acumularán, sino en la geografía de la región. Las autoridades locales ya han proyectado los escenarios más críticos, centrando sus esfuerzos logísticos y humanos en tres grandes amenazas:
- Activación y desborde de quebradas: Se mantiene un monitoreo exhaustivo en los sectores con riesgo de remoción en masa, especialmente en zonas pobladas cercanas a laderas.
- Crecida de ríos y canales: El aumento repentino de los caudales en los valles interiores de Elqui, Limarí y Choapa representa un peligro inminente para las zonas agrícolas y residenciales ribereñas.
- Cortes de caminos y aislamiento: Se prevé que la fuerza del agua y los posibles deslizamientos de tierra generen interrupciones en rutas clave, tanto en la precordillera como en la Ruta 5, complicando la conectividad.
“La experiencia del pasado nos obliga a estar preparados”
El mensaje que se repite en las distintas mesas de emergencia municipales es claro: la región ya conoce la fuerza y la devastación que pueden traer los sistemas frontales extremos. Las lecciones aprendidas de emergencias climáticas pasadas —que dejaron socavones, viviendas anegadas y comunidades aisladas— han sido fundamentales para adelantar los trabajos de prevención, como el despeje de sumideros y el reforzamiento de maquinaria pesada.
Los alcaldes y equipos de protección civil hacen un llamado unánime a la población a no subestimar la fuerza de la naturaleza. Se insta a los vecinos a evitar desplazamientos innecesarios hacia zonas cordilleranas, no acercarse a los cauces de agua y mantener limpias las vías de evacuación de aguas lluvias en sus hogares, recordando que la prevención comunitaria es la primera línea de defensa ante la emergencia.
