
COQUIMBO.— Una preocupante realidad enfrenta la Región de Coquimbo ante el avance de la Influenza. Con una cobertura de inmunización que alcanza apenas el 72,2%, la región se posiciona como una de las de menor protección en el país, dejando a unas 54.000 personas expuestas a contraer cuadros graves de esta patología.
Expertos del Servicio de Salud Coquimbo han elevado el tono de sus advertencias, subrayando que la Influenza no debe confundirse con un resfrío común. El Dr. Marco Báez, intensivista y anestesiólogo, describió la enfermedad con una analogía gráfica: “Es como si te pasara un tren encima”.
Un testimonio de vida y urgencia
La historia de David Blanco, un adulto mayor de 76 años de Tambillo, ilustra la fragilidad ante este virus. Tras omitir la vacunación, pasó de una aparente salud a una lucha agónica en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital San Pablo.
“Fue una cosa inexplicable para mí, nunca me había sentido así. Si estoy con vida, ahora sí me voy a vacunar, es la única defensa que tenemos”, confesó don David desde su cama hospitalaria. Su hija, Gladys, reconoció que la experiencia fue traumática para todo el núcleo familiar: “Siempre he sido antivacuna, pero cuando te toca vivirlo, te das cuenta de que uno está equivocado”.
La realidad de la UCI: Más que una hospitalización
El Dr. Báez, quien posee experiencia en unidades críticas, aclara que la llegada a una UCI implica un riesgo vital. Los pacientes no solo enfrentan la enfermedad, sino también las secuelas físicas y cognitivas asociadas al uso de soportes vitales como la ventilación mecánica.
“La permanencia en la UCI está asociada al deterioro de la función muscular y a largos periodos de rehabilitación. Hay pacientes que, incluso sobreviviendo, no logran reintegrarse a sus rutinas”, advierte el especialista.
Llamado a la acción: Cerrar la brecha
Beatriz Zúñiga, encargada de inmunizaciones del Servicio de Salud, señaló que las comunas con los índices más preocupantes son Monte Patria, Ovalle y el resto de la Provincia del Limarí. Los grupos de mayor riesgo —adultos mayores de 60 años y menores de 5— siguen siendo los más rezagados.
La meta sanitaria es alcanzar el 85% de cobertura, un objetivo que, de lograrse, evitaría saturar el sistema de salud y, más importante aún, salvaría vidas. “No existen argumentos racionales para no administrar una vacuna que toma solo unos minutos”, concluyó el Dr. Báez, recordando que la inmunización es gratuita para los grupos de riesgo.
