
Pocas situaciones generan tanta impotencia y un rechazo tan transversal en el ciudadano de a pie como el enterarse de que el dinero recaudado con el esfuerzo, el IVA del pan y los impuestos de cada trabajador chileno, termine engrosando las billeteras de personas dedicadas a destruir la paz social. El reciente destape de beneficiarios de pensiones de gracia ligadas al Estallido Social que resultaron ser activos delincuentes con nutridos prontuarios policiales, ha abierto una herida profunda en la confianza pública que las autoridades aún no logran cerrar.
Las pensiones de gracia nacieron históricamente como un mecanismo noble: un auxilio del Estado para personas en situación de extrema vulnerabilidad, artistas olvidados o víctimas de accidentes graves. Sin embargo, la revisión de los listados visados entre fines de 2021 y 2022 dejó al descubierto una realidad de bofetada. Individuos condenados por homicidio, abuso sexual, robos con violencia y narcotráfico comenzaron a recibir cheques mensuales firmados por el Fisco.
La paradoja del Fisco: Financiar a quien te daña
La indignación no es solo moral, es profundamente económica y de seguridad. En momentos donde la inflación golpea los hogares, donde las familias de las poblaciones de nuestra región deben hacer malabares para llegar a fin de mes y donde la delincuencia infunde temor en los barrios, la ciudadanía observa con desconcierto una paradoja brutal: el mismo Estado que debe perseguir al criminal, lo termina subsidiando mes a mes.
Casos de sujetos que permanecieron prófugos de la justicia mientras seguían percibiendo el beneficio estatal o, peor aún, delincuentes atrapados in situ por las policías portando peligrosas sustancias químicas o armamento pesado mientras gozan de un sueldo vitalicio, han transformado un beneficio social en un incentivo a la impunidad. El debate legislativo llegó tarde, obligando a endurecer las reglas del juego para este 2026, pero el daño reputacional a las instituciones ya está hecho. La pregunta que queda flotando en el aire es clara: ¿Cuántas urgencias sociales, cuántos hospitales o cuarteles policiales se postergaron mientras se financiaba el historial de quienes optaron por la vía del delito?
🎙️ El Termómetro de la Calle: Los Auditores Opinan
Abrimos las líneas telefónicas y el WhatsApp de la radio para escuchar el sentir de nuestra comunidad. El descontento es unánime y aquí rescatamos las opiniones más marcadas de la jornada:
Juan Carlos, transportista de Ovalle: “Es una vergüenza total. Yo me levanto a las 5 de la mañana a trabajar en mi camión, pago patentes, pago un montón de impuestos para andar por carreteras inseguras, ¿y resulta que con mi plata le pagan una pensión a un tipo que vende porquerías en los barrios o que tiene antecedentes por robar autos? Siento que se nos ríen en la cara a los que somos honestos”.
María Elena, vecina del centro de Coquimbo: “A una como adulta mayor le dan una miseria de pensión después de haber trabajado toda la vida. Mi vecina tiene que postular mil veces para ganarse un subsidio de un millón de pesos para arreglar su techumbre, y a estos caballeros les depositan mensualmente sin falta teniendo antecedentes por abuso o por atacar a Carabineros. Las prioridades de este país están completamente al revés”.
Héctor, comerciante de La Serena: “Aquí no se trata de política, se trata de sentido común. Si una persona cometió un delito grave, perdió todo derecho a que el resto de los chilenos le paguemos la vida. Ese dinero debió ir a las pymes que destruyeron en el centro, a los locatarios que quedaron en la quiebra o a mejorar la tecnología de los inspectores municipales. Darle plata a un delincuente es premiar la violencia”.
Gladys, dirigenta vecinal: “En las poblaciones nos faltan luminarias, nos faltan cámaras y cuando llamamos al cuadrante a veces no hay carros disponibles. Saber que hay millones de pesos gastándose en pensionar a delincuentes en vez de meter esa plata a seguridad vecinal o a proyectos para los niños nos deja una sensación de total desamparo”.
La discusión queda abierta en nuestras plataformas digitales. Deje su comentario, opine con respeto y manténgase en la sintonía de Radio Riquelme, porque la voz de la comunidad se respeta y se amplifica con la verdad por delante.


