
Una jornada negra que enciende las alarmas en el deporte local. Dos hombres perdieron la vida este sábado tras sufrir fulminantes paros cardíacos mientras participaban en distintas competencias de fútbol amateur en la conurbación, abriendo un urgente debate sobre la falta de controles preventivos en las ligas de la zona.
El primer fatídico hecho se registró durante la tarde en las instalaciones del Complejo Deportivo Atenas, ubicado en la comuna de Coquimbo. En ese lugar, un hombre de aproximadamente 55 años sufrió una severa descompensación de salud inmediatamente después de disputar un intenso encuentro deportivo.
A pesar de que el personal del SAMU acudió con rapidez al recinto para brindarle los primeros auxilios y trasladarlo de urgencia hasta el Hospital San Pablo de Coquimbo, el jugador falleció horas más tarde debido a la gravedad de su cuadro clínico.
Segundo caso en menos de media hora
La tragedia volvió a repetirse apenas 30 minutos después, esta vez en las canchas del sector Pedro de Valdivia, en la comuna de La Serena. En dicho complejo deportivo, un hombre de alrededor de 60 años cayó desplomado sobre el terreno de juego tras sufrir un paro cardíaco luego de participar en un compromiso de fútbol.
Equipos de emergencia se desplegaron en el lugar para realizar las maniobras de reanimación correspondientes y derivarlo de forma inmediata al Hospital de La Serena. Pese a los esfuerzos médicos, el deportista perdió la vida a los pocos minutos de ingresar al recinto asistencial de la capital regional.
Llamado de atención: El peligro de no realizarse chequeos médicos
Estas dos muertes consecutivas ocurridas ayer sábado en nuestras canchas locales ponen una dramática señal de alerta sobre las consecuencias de la falta de autocuidado. El fútbol amateur es una actividad de alta exigencia física que muchas veces se practica sin una preparación adecuada ni supervisión profesional.
Especialistas médicos y autoridades deportivas insisten en que es fundamental que los jugadores —especialmente los adultos mayores y aquellos sobre los 40 años— se realicen chequeos médicos de forma periódica. Un examen preventivo de electrocardiograma o una evaluación cardiológica a tiempo pueden detectar anomalías silenciosas y evitar que un momento de recreación familiar termine en una tragedia fatal sobre el césped.

