(COMBARBALÁ / LIMARÍ) — Una compleja situación política y administrativa marcó el desarrollo de la última sesión del Concejo Municipal de Combarbalá, luego de que cuatro concejales tomaran la determinación de abandonar la instancia oficial. El hecho dejó en evidencia un profundo quiebre institucional entre una parte mayoritaria del órgano colegiado y la administración liderada por la actual alcaldesa.
Motivos del Abandono y Denuncias
La acción de protesta fue protagonizada por los ediles Ávalos, Gómez, Castro y Castillo. De acuerdo con los antecedentes expuestos, los concejales fundamentaron su retiro acusando faltas de respeto, nula respuesta a solicitudes formales y un manejo unilateral de la gestión por parte de la jefa comunal.
Entre las principales denuncias que motivaron el quiebre, se señalaron reiterados incumplimientos en la entrega de información dentro de los plazos legales establecidos y decisiones administrativas catalogadas como poco transparentes. El detonante específico de esta crisis habría sido la reciente incorporación de un asesor jurídico al municipio, medida que generó amplios cuestionamientos por la forma en que fue adoptada y comunicada al concejo.
Impacto en la Gestión y Contexto Social
El retiro de los concejales generó preocupación por el debilitamiento del rol fiscalizador y el funcionamiento democrático del municipio. Esta paralización política contrastó directamente con las temáticas abordadas durante la misma jornada, donde se expusieron diversas problemáticas sociales que afectan a familias vulnerables de la comuna, evidenciando la urgencia de dar curso a las necesidades ciudadanas por sobre las disputas internas.
Reacciones y Proyecciones
Frente a la escalada de tensión, trascendió que la alcaldesa ofreció disculpas públicas por declaraciones emitidas con anterioridad. Sin embargo, desde el concejo advierten que el conflicto ha escalado de un problema comunicacional a uno de carácter estructural.
La falta de confianza y la ausencia de acuerdos mínimos entre las autoridades mantienen en vilo la capacidad de gobernabilidad del municipio en el corto plazo, instalando un escenario de incertidumbre sobre el futuro administrativo de la comuna de no mediar cambios concretos en la gestión.