
(COQUIMBO / EMERGENCIAS Y EDUCACIÓN).– Una mañana de auténtico terror y desesperación es la que vivieron estudiantes y apoderados del Colegio Altazor, luego de que una clase de ciencias terminara en una grave emergencia química con alumnos derivados de urgencia a un centro asistencial.
El hecho se registró alrededor de las 10:00 horas de este viernes, cuando alumnos de primero medio se encontraban desarrollando un experimento en el laboratorio. Según los antecedentes preliminares, la mezcla de compuestos de alta peligrosidad —como ácido sulfhídrico, hidróxido de sodio y ácido clorhídrico— habría generado una violenta reacción química.
Esta mezcla provocó la inmediata liberación de gases tóxicos en el recinto, dejando a varios estudiantes con quemaduras, severa irritación en la garganta, dificultad respiratoria, mareos y náuseas, obligando a su traslado hasta el SAPU más cercano.
Las versiones cruzadas: ¿De quién es la culpa?
Tras la emergencia, la polémica se encendió de inmediato. A través de un comunicado, la directora del establecimiento, Ingrid Hornig Salas, le bajó el perfil a la responsabilidad del colegio e informó a los apoderados que el incidente se produjo por una “mala manipulación” de un grupo de estudiantes que no siguió las instrucciones de la profesora. Además, aseguró que todos los jóvenes contaban con los implementos de seguridad correspondientes.
Sin embargo, esta versión sacó ronchas y fue desmentida categóricamente por los apoderados del curso. Las familias denuncian que las instrucciones de la docente no fueron claras y que sus hijos no contaban con la totalidad de los elementos de protección personal exigidos para manipular este tipo de ácidos.
Retraso en el aviso a los padres
Pero la mayor molestia de la comunidad escolar radica en el manejo de los tiempos. Según acusan los apoderados, pese a que la emergencia ocurrió a las 10:00 de la mañana, los equipos de rescate (Bomberos y ambulancias) habrían sido solicitados recién cerca de las 12:00 horas. Peor aún, acusan que las familias fueron informadas del estado de sus hijos de manera tardía, pasadas las 14:00 horas.
Ante esta seguidilla de presuntas negligencias y la falta de empatía en la comunicación, los apoderados no descartan iniciar acciones legales en contra del establecimiento educativo, a la espera de una investigación exhaustiva que logre esclarecer las verdaderas responsabilidades detrás de este grave accidente que puso en riesgo la vida de los estudiantes.