

(VICUÑA / CULTURA Y SOCIEDAD).– Con el sonido de los cascos de los caballos y el fervor de la comunidad, la comuna de Vicuña volvió a vivir este fin de semana una de sus expresiones culturales y religiosas más profundas: la tradicional Fiesta de Cuasimodo.
Esta celebración centenaria, que entrelaza la fe con las raíces más propias del campo chileno, contó con una importante y entusiasta participación de jinetes, ciclistas y familias enteras que se volcaron a las calles para acompañar la procesión.
La jornada comenzó temprano en la capilla del sector de Calingasta, desde donde la caravana inició su recorrido por diversas localidades de la comuna. El destino final y punto de cierre de la actividad fue el frontis de la icónica Iglesia Inmaculada Concepción, en pleno corazón de Vicuña.
Fe sobre ruedas y a caballo
El principal objetivo de los cuasimodistas es cumplir con un noble propósito espiritual: escoltar el traslado del Santísimo Sacramento para llevar la comunión directamente a los hogares de personas enfermas y adultos mayores que, por motivos de salud o movilidad, se encuentran impedidos de asistir presencialmente al templo.
El alcalde de la comuna de Vicuña, Mario Aros Carvajal, valoró profundamente la masiva asistencia de la comunidad y destacó la importancia de resguardar este patrimonio inmaterial del Valle de Elqui.
“La Fiesta de Cuasimodo es una tradición muy arraigada en nuestra tierra, que une la fe con nuestras costumbres y el espíritu comunitario. Nos alegra ver a tantos vecinos, huasos y familias participando y manteniendo viva esta hermosa tradición que forma parte del alma de Vicuña”, señaló la máxima autoridad comunal.
Desde el municipio recalcaron el trabajo conjunto con la Iglesia Católica y las distintas agrupaciones locales para organizar este evento, asegurando que el esfuerzo coordinado es fundamental para que esta histórica tradición siga siendo un punto de encuentro y continúe transmitiéndose a las nuevas generaciones del Valle de Elqui.