
Impacto local y urbano: Además de las iglesias, el plan contempla la conservación de fachadas en el Barrio Inglés de Coquimbo, la Plaza de Armas y el mejoramiento de la ex estación de ferrocarriles de Salamanca.
(REGIÓN DE COQUIMBO / CULTURA Y DESARROLLO REGIONAL).– Una noticia que nos llena de orgullo y que asegura que nuestra historia no quede en el olvido, es la que acaba de confirmar el Consejo Regional de Coquimbo. A través de la comisión de Educación y Cultura, se anunció una inyección de recursos vital para rescatar nuestros monumentos más preciados.
El rescate de 7 mil millones
Hablamos del programa “Puesta en Valor del Patrimonio”, el cual ha definido su nueva cartera de proyectos para el periodo 2025-2029. Este plan contempla una inversión total superior a los 7.100 millones de pesos, destinados principalmente a la restauración de seis históricas iglesias distribuidas en las tres provincias de nuestra región.
Entre los templos beneficiados destacan el diseño para la restauración de la emblemática Iglesia Grande de Andacollo, el convento Corazón de María en Ovalle, y las históricas parroquias de Mincha en Illapel y de Combarbalá, entre otras.
Nuestra historia local también suma
Pero ojo, que esta inversión no solo se queda en los recintos religiosos. Este millonario fondo también apunta a recuperar espacios urbanos de altísimo valor histórico. Entre ellos, la conservación de las fachadas del Barrio Inglés en Coquimbo, el casco patrimonial mistraliano en Paihuano, y algo que nos toca de cerca y que celebramos aquí en nuestra propia tierra: el esperado mejoramiento de la ex estación de ferrocarriles de Salamanca, un rescate fundamental para la memoria de nuestra comuna.
La necesidad del apoyo público
Durante la sesión, los representantes del Arzobispado de La Serena valoraron esta alianza con el Gobierno Regional. Cecilia Marín, administradora de bienes, sinceró la situación: “Al ser monumentos nacionales no podemos simplemente intervenir sin un proyecto, además de que los costos son demasiado elevados (…) y los recursos de la iglesia son limitados”.
De esta forma, con fondos públicos y un nuevo modelo de gestión, nuestra región da un paso firme para proteger su memoria y garantizar que estas joyas arquitectónicas sigan abiertas para toda la comunidad.