
El factor “El Niño”: Aunque no será un evento extremo como el “Niño Godzilla” del 97 o 2015, ayudará a debilitar el anticiclón del Pacífico, permitiendo que los sistemas frontales lleguen a nuestra zona.
(REGIÓN DE COQUIMBO / CLIMA Y ESPERANZA).– ¡Atención, familia de Radio Riquelme, porque esta es de esas noticias que nos alegran el alma, que nos devuelven la fe y que estábamos esperando hace muchísimo tiempo!
La sed de nuestra región
Sabemos lo duro que ha golpeado la escasez hídrica. Los datos actuales son dramáticos: embalses históricos como el Puclaro en el Elqui o La Paloma en el Limarí, hoy están respirando apenas al 1% de su capacidad total. El campo y nuestros agricultores no dan para más. Sin embargo, hoy los expertos nos invitan a mirar el cielo con otros ojos.
El invierno promete agua
Tomás Caballero, meteorólogo del reconocido centro científico CEAZA, entregó proyecciones que, por primera vez en años, traen “buenos augurios”. Los modelos climáticos están apuntando a un escenario mucho más alentador, proyectando precipitaciones que se ubicarían dentro de lo normal, e incluso por sobre lo normal, para los meses de junio, julio y agosto.
Los aliados en el cielo
¿Quiénes serán los responsables de este milagro? El principal protagonista es el fenómeno de El Niño. Aunque el especialista aclara que no alcanzará la intensidad de los recordados “Niño Godzilla” de 1997 o 2015, sí tendrá la fuerza suficiente para debilitar ese verdadero “muro” que es el anticiclón del Pacífico, abriendo la puerta para que las tormentas del sur logren llegar hasta nuestras costas.
Pero eso no es todo. Caballero también destacó que entre mediados de este mes de abril y comienzos de mayo, un fenómeno conocido como la oscilación Madden-Julian favorecerá que los sistemas frontales se desvíen hacia el norte, abriendo las primeras “ventanas” para que caigan las tan anheladas gotitas.
A no perder la fe
Por supuesto, el llamado del CEAZA es a la cautela, recordando que los pronósticos definitivos se confirman con 7 a 10 días de anticipación. Pero con todo este respaldo científico, el escenario para este invierno marca un cambio rotundo de tendencia. ¡A mantener la fe intacta, preparar los techos y tener a mano los paraguas, porque este año la lluvia sí nos podría acompañar!