
Cifras alarmantes: El Instituto de Criminología de la PDI reveló un aumento del 10% en las denuncias por violencia digital escolar durante el último año en Chile
(REGIÓN DE COQUIMBO / POLICIAL Y EDUCACIÓN).– Ante la preocupante ola de falsas alarmas y violentas amenazas de ataques en recintos escolares que ha sacudido a nuestra región y al país, la Policía de Investigaciones decidió tomar cartas en el asunto y emitió un urgente manual preventivo dirigido a toda la comunidad educativa.
Toda amenaza es real
El mensaje de las autoridades es claro: aquí no hay espacio para “bromas”. El subprefecto Cristian Villalobos, jefe de la Brigada del Cibercrimen, fue enfático en señalar que toda amenaza difundida por redes sociales es considerada como real, ya que genera alarma pública y obliga a desplegar protocolos policiales de altísima complejidad.
Esta preocupante tendencia viene de la mano con una preocupante escalada de acoso escolar. La psicóloga del Instituto de Criminología de la PDI, Vania Saavedra, reveló que en nuestro país hubo un alza del 10% en denuncias de este tipo durante el año pasado, superando los 8.500 casos. “Existe un mayor consumo de las redes sociales (…) este acceso a narrativas violentas puede legitimar el uso de la agresión como forma de expresión”, advirtió la profesional.
Qué hacer y qué no hacer
Para frenar esta situación, la PDI entregó directrices muy claras. En caso de acoso o amenazas digitales, la regla de oro es resguardar la evidencia: tomar capturas de pantalla, guardar los enlaces y registrar los nombres de usuario. Toda esta información es vital para que las brigadas especializadas den con los responsables.
Por el contrario, la institución advirtió lo que NO se debe hacer: jamás intentar confrontar a los posibles autores ni exponerlos o “funarlos” en redes sociales, ya que esto entorpece la investigación y puede constituir un nuevo delito.
Finalmente, el llamado es a los padres y cuidadores a mantener una supervisión activa del uso que los menores le dan a sus celulares, estando alertas a cambios de conducta repentinos, como el aislamiento social o la resistencia a querer asistir al colegio. La prevención y la denuncia oportuna son nuestras mejores armas frente a la violencia escolar.