Ayer por la noche, todos fuimos testigos o protagonistas del colapso. Vimos las filas interminables en las estaciones de servicio de Coquimbo, La Serena, Ovalle y todo Chile. Y es completamente comprensible: despertar hoy con la bencina 370 pesos más cara, y el diésel con un alza brutal de 570 pesos por litro, es un golpe directo al estómago del presupuesto familiar.
Pero más allá del enojo, que es súper válido, hoy en Radio Riquelme queremos detenernos un minuto a explicar, con peras y manzanas, qué pasó realmente. ¿Por qué el Gobierno nos dio este mazazo de un día para otro? Y la pregunta que todos nos hacemos: ¿esto va a bajar en algún momento?
La “Tormenta Perfecta” Para entender esto, hay que mirar hacia afuera y hacia adentro. Estamos en medio de lo que el Ministerio de Hacienda ha llamado una “tormenta perfecta”. En el plano internacional, el conflicto en Medio Oriente generó el mayor shock petrolero de las últimas décadas. En solo tres semanas, el petróleo se disparó en el mundo.
Pero, ustedes se preguntarán: “¿Y qué pasa con el MEPCO? ¿No que el Estado nos protegía de estas alzas bruscas?”
Aquí viene la segunda parte del problema: la billetera fiscal está agotada. El Gobierno ha sincerado que el Estado ya no tiene los recursos, ni la “espalda”, para seguir subsidiando y amortiguando una diferencia de precios tan gigantesca sin endeudar irresponsablemente al país.
El cambio en las reglas del juego Por eso, se tomó una decisión drástica. A través de un decreto, el Gobierno modificó cómo funciona el MEPCO. En palabras simples: le quitaron temporalmente el “colchón” al sistema. Dejaron que la realidad internacional aterrizara de golpe en nuestros surtidores para sincerar el precio. Fue un trago amargo y rápido, en lugar de una agonía lenta.
¿Hay esperanza? ¿Volverá a bajar? Y aquí vamos a lo importante, a la pregunta que todos nos hacen. La respuesta es SÍ.
Las autoridades han sido enfáticas: el MEPCO no ha desaparecido, solo se ajustó para ser más rápido. Esto significa que el sistema ahora es una calle de doble sentido. Así como hoy nos tocó absorber este shock al alza porque el mundo está en crisis, en el momento en que el precio internacional del barril de petróleo comience a bajar, esa rebaja se va a traspasar a los surtidores chilenos con la misma rapidez. No estamos condenados a quedarnos pegados en este precio para siempre. Si afuera baja, acá también va a bajar.
Sabemos que las explicaciones macroeconómicas no llenan el estanque ni pagan las cuentas hoy. El apretón de cinturón será fuerte. Pero en tiempos de incertidumbre, entender por qué pasan las cosas es el primer paso para organizarnos.
