
(ECONOMÍA / TENDENCIAS).– En un mes históricamente complejo para el presupuesto de los hogares como lo es marzo, las cooperativas de ahorro y crédito se están consolidando con fuerza en el país como la gran alternativa frente al sistema bancario tradicional.
El poder del modelo colaborativo
A diferencia de los bancos, las cooperativas operan bajo un sistema donde los socios son también parte de la institución. Al no tener un fin de lucro tradicional, los beneficios se reinvierten directamente en los propios usuarios, lo que se traduce en menores barreras de acceso, tasas mucho más competitivas y un acompañamiento personalizado.
Lorena Torres, gerenta general de Chilecoop, explicó el fenómeno: “Marzo evidencia una realidad estructural: muchas personas comienzan el año laboral con una carga financiera que impacta su bienestar. El cooperativismo propone una forma distinta de relacionarse con el crédito y el ahorro, basada en acompañamiento, educación financiera y sostenibilidad”.
Un aliado para los trabajadores
El auge es tal, que este modelo se está expandiendo rápidamente hacia el mundo corporativo. Diversas empresas ya están incorporando a las cooperativas como un beneficio estratégico para sus equipos, facilitándoles el acceso a financiamiento justo, fomentando el ahorro y ayudando a reducir el estrés económico de sus trabajadores.
Con un enfoque basado en la confianza y la inclusión, las cooperativas se proyectan hoy como un actor clave en la transformación financiera de Chile.