COQUIMBO / LA SERENA.– La delincuencia no da tregua y siguen los robos de vehículos en la zona. Un nuevo e indignante hecho afectó a una familia este viernes en la comuna de Coquimbo, luego de que sufrieran el robo de su automóvil en el sector de Las Torres, el cual fue hallado horas más tarde totalmente destruido.
Robo en cuestión de minutos
De acuerdo con el dramático relato de la víctima, el delito ocurrió cuando su pareja y su hija de 9 años acudieron al sector de Las Torres para visitar a la madre de él, quien se encuentra aquejada de problemas de salud.
La parada fue breve, pero suficiente para los delincuentes. “Estuvieron como 20 minutos, ahí se despide él de su otra hermana y salen a la calle y se dan cuenta que el auto no estaba”, relató la afectada. El impacto emocional fue inmediato, especialmente para la menor de edad: “Él me llama muy angustiado, me dice me robaron el auto, mi hija atrás lloraba y dice ¿por qué a nosotros? ¿por qué tanta maldad?”.
Extorsión y hallazgo
Al drama de la pérdida se sumó un episodio de extorsión. Durante la noche del mismo viernes, la familia recibió llamados telefónicos de sujetos que, a cambio de dinero, ofrecían información sobre el paradero del móvil. Según la denunciante, se trataba de individuos jóvenes, “como 17 o 18 años, más no tienen, pero andaban con un hombre grande”, quienes exigían un pago para indicar la ubicación y a los responsables del ilícito.
Finalmente, la búsqueda ciudadana arrojó resultados la mañana del sábado. Cerca de las 08:30 horas, una persona se contactó con la familia para informarles que el automóvil estaba abandonado en el sector de Lambert.
Pese a la esperanza de recuperarlo, el escenario fue desolador: el vehículo estaba completamente desmantelado. “Nosotros decíamos que lo íbamos a encontrar a lo mejor con un vidrio roto o algo, pero nunca con ese daño tan grande que ocasionaron”, lamentó la mujer.
“Un daño irreparable”
La familia se encuentra sumamente afectada por la violencia y el descaro del delito. “Como familia estamos mal, no económicamente porque las cosas se recuperan, pero sí emocionalmente, muy mal porque es un daño irreparable”, reflexionó la afectada, añadiendo que la inseguridad en la zona ha llegado a un punto crítico: “Ahora da miedo comprarse un auto, da miedo porque uno no sabe dónde y cuánto tiempo te va a durar”.


