Un importante avance en la salud femenina concretó el Hospital San Pablo de Coquimbo al transformarse en el primer recinto público de la macrozona norte en aplicar la técnica de Ganglio Centinela en Ginecología Oncológica, procedimiento que permite cirugías más precisas y con menos complicaciones para las pacientes.
Esta innovación representa un cambio significativo en el tratamiento de cánceres ginecológicos como el cervicouterino, de endometrio y de vulva. La técnica permite identificar el primer ganglio linfático al que podría diseminarse el tumor —denominado ganglio centinela— y analizarlo de manera específica. Si este no presenta enfermedad, se evita la extracción de otros ganglios, reduciendo así intervenciones más extensas y riesgosas.
El Dr. Pablo Ávalos, subespecialista en Ginecología Oncológica del recinto, explicó que el procedimiento utiliza un trazador llamado verde de indocianina, el cual requiere equipamiento especializado recientemente incorporado por el hospital. Esta metodología está validada internacionalmente y recomendada para el manejo quirúrgico en etapas tempranas del cáncer ginecológico.
Estudios recientes señalan que la detección del ganglio centinela supera el 90% de efectividad, con resultados comparables a las cirugías tradicionales más complejas. Además, el hospital implementa ultraestadificación ganglionar, técnica que permite detectar micrometástasis que podrían pasar inadvertidas en análisis convencionales.
Estándares de alta complejidad sin salir de la región
Con la adquisición de nuevas torres de laparoscopía y equipamiento para cirugía abierta, el hospital equipara su capacidad técnica a la de los principales centros oncológicos del país.
Desde la subdirección de Gestión Clínica destacaron que este avance permite ofrecer a las mujeres de la región tratamientos de alto estándar sin necesidad de trasladarse a otras ciudades, marcando un antes y un después en la subespecialidad a nivel local y regional.
Más allá de la innovación tecnológica, la implementación de esta técnica también implica una atención más humana: reduce el dolor postoperatorio, disminuye la necesidad de anestesia, acorta los tiempos de recuperación y baja el riesgo de complicaciones asociadas a cirugías más invasivas.
Con este paso, el hospital no solo eleva el nivel de la red pública en la región, sino que reafirma su compromiso con una atención oportuna, equitativa y de calidad para las mujeres del norte del país.
