Un positivo balance realizó el municipio de Coquimbo tras el término de la temporada estival 2026, luego de implementar un plan integral de seguridad y reactivación que permitió devolver la vida nocturna, cultural y familiar al tradicional Barrio Inglés, uno de los sectores patrimoniales más emblemáticos de la comuna.
Durante años anteriores, el sector fue escenario de graves episodios de violencia, riñas con armas blancas, desórdenes e incivilidades que afectaron la percepción de seguridad y provocaron una baja sostenida en la actividad comercial y turística. Sin embargo, este verano la situación dio un giro, gracias a una estrategia impulsada por el alcalde Ali Manouchehri, que combinó inversión en infraestructura, recuperación de inmuebles patrimoniales, activaciones urbanas y un robusto plan preventivo.
La programación contempló boulevards todos los viernes y sábados de enero y febrero, además de eventos masivos que convocaron a miles de personas. Familias, vecinos y turistas volvieron a recorrer el barrio, disfrutando de espectáculos musicales, ferias, food trucks e intervenciones artísticas, con locales funcionando hasta la madrugada en un ambiente seguro y ordenado.
El alcalde destacó que la seguridad fue el eje central de la reactivación. “No podíamos resignarnos a perder un barrio tan importante para la historia y la identidad de Coquimbo. Sabíamos que no bastaba con hacer eventos; la clave era garantizar la seguridad para que las familias regresaran sin miedo. Hoy vemos un Barrio Inglés lleno de vida y sin hechos graves, y ese es el camino que queremos mantener durante todo el año”, señaló.
Despliegue estratégico
La Dirección de Seguridad Pública diseñó un plan basado en análisis de riesgo, definiendo un polígono de intervención entre Las Heras, González, Pinto y Avenida Costanera, donde se concentró la mayor actividad comercial y cultural.
Cada fin de semana se desplegó un equipo compuesto por informadores comunitarios en scooter y bicicleta, inspectores en motocicleta, camionetas de patrullaje y vigilancia aérea mediante drones. La dotación se ajustó según la magnitud de cada evento, permitiendo reforzar la presencia preventiva y la capacidad de respuesta inmediata.
Resultados concretos
Durante la temporada solo se registraron incivilidades menores, como comercio ambulante no autorizado, conflictos entre acomodadores informales y episodios aislados vinculados al consumo de alcohol. Todas las situaciones fueron controladas oportunamente, sin personas lesionadas ni denuncias posteriores.
El hecho de mayor connotación fue un robo al interior de un vehículo con patente argentina, detectado gracias a la vigilancia aérea. La rápida coordinación entre drones e inspectores permitió detener al responsable, recuperar las especies sustraídas y entregar el procedimiento a Carabineros.
El operativo también se adaptó según el tipo de evento. En actividades de alta convocatoria juvenil se reforzó la presencia de funcionarios, mientras que en espectáculos familiares se mantuvo un dispositivo preventivo acorde al público asistente.
El balance final fue ampliamente positivo. El plan estival consolidó al Barrio Inglés como un espacio seguro, ordenado y atractivo, demostrando que la recuperación de sectores históricamente complejos es posible cuando existe planificación, liderazgo y presencia efectiva en el territorio.

