El imputado sustrajo más de 120 kilos de una variedad exclusiva que aún no sale al mercado. El daño es calificado como “invaluable” para el desarrollo frutícola del país.
VICUÑA – En un operativo liderado por la Policía de Investigaciones (PDI), se logró la captura de un hombre de 58 años responsable de una serie de robos que afectaron al Centro Experimental del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi, ubicado en el Valle de Elqui.
El sujeto no robaba fruta común: su objetivo era una variedad genética de uva de mesa que se encuentra en fase de estudio y que aún no ha sido liberada oficialmente para su comercialización. En total, se recuperaron más de 120 kilos de este producto experimental.
Un daño que trasciende lo económico
Lo que parece un hurto común representa un duro golpe para la comunidad científica y el sector exportador de la zona centro-norte de Chile. El INIA dedica años (a veces décadas) a la creación de variedades que resistan el cambio climático o requieran menos agua.
- Impacto: El robo de estas muestras altera las estadísticas de rendimiento, trazabilidad y los protocolos de bioseguridad necesarios para certificar la nueva cepa.
- Alcance: El daño afecta directamente la competitividad de productores y exportadores nacionales.
El perfil del imputado y su “Modus Operandi”
La Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de Vicuña detalló que el detenido es un hombre chileno en situación de calle. Según el subprefecto Ginés Cofré, el sujeto utilizaba una técnica recurrente:
- Ingreso furtivo: Accedía al fundo por zonas de escasa visibilidad y difícil tránsito.
- Vulneración de cierres: Utilizaba alicates para cortar las mallas perimetrales.
- Flagrancia: Gracias al análisis criminal y la vigilancia en el sector, los detectives lograron sorprenderlo justo en el momento en que realizaba una nueva extracción de los frutos protegidos.
¿Qué es el INIA Intihuasi?
El Centro Experimental Vicuña es clave para la Región de Coquimbo. Allí se desarrollan tecnologías para enfrentar la escasez hídrica. La pérdida de material genético bajo estudio no solo implica la pérdida de la fruta, sino el posible retraso de lanzamientos tecnológicos que podrían salvar la productividad de pequeños agricultores en zonas de sequía extrema.
