La esquina de calle Regimiento Arica con Balmaceda, a las afueras del supermercado Líder en el sector El Agrado de Peñuelas, se ha convertido en el escenario de una injusticia que indigna y duele. Allí, una adulta mayor intenta ganarse la vida vendiendo huevos frescos. Sin embargo, su esfuerzo diario ha sido pisoteado, no una, sino tres veces por la misma banda de delincuentes.
El relato de los vecinos es escalofriante por su cotidianidad. Una banda conformada por tres sujetos —dos de contextura robusta y uno de contextura delgada— merodea el sector a bordo de un vehículo azul. Se han convertido en el terror de los locatarios y residentes. No les basta con robar en las viviendas del barrio; su nivel de cobardía ha llegado al punto de ensañarse con los trabajadores más vulnerables. Ayer, no solo le arrebataron todo el efectivo a la adulta mayor, sino que también asaltaron a un agricultor que vendía las verduras de su propia huerta.
“No tienen misericordia”
La crudeza de este caso se profundiza al conocer la realidad detrás de los productos robados. En una desgarradora conversación con los micrófonos de RRC Noticias de Radio Riquelme, la víctima reveló una verdad que hace aún más miserable el actuar de estos sujetos: la mercadería ni siquiera es suya.
“Lo que vendo no es mío, son productos que me pasan para venta por comisión. Estos desalmados vienen y nos roban sin ningún miramiento”.
El testimonio entregado a Radio Riquelme refleja la profunda frustración de una ciudadanía que se siente abandonada frente a la delincuencia. La víctima fue clara en su crítica, apuntando a la hipocresía que muchas veces rodea el debate sobre la seguridad:
“Cuando cometen los asaltos no tienen misericordia, pero después aparecen unos políticos defendiendo a estos miserables cuando Carabineros actúa, y ahí sí se hacen las víctimas”.
Un llamado urgente a la justicia real
La situación en El Agrado de Peñuelas ya no da para más. Los vecinos exigen, con justa razón, mayor presencia policial y patrullajes preventivos, pero la solución de fondo debe venir de los tribunales.
De nada sirve que Carabineros arriesgue su integridad para capturar a estos tres sujetos si, al día siguiente, el sistema judicial les abre las puertas. El clamor ciudadano es claro y directo: las autoridades deben actuar con mano dura. Quienes atacan a una adulta mayor trabajadora, arrebatándole el sustento que ni siquiera le pertenece en su totalidad, son un peligro evidente para la sociedad.
Casos como este exigen penas efectivas. Es imperativo que la justicia actúe con el rigor que la situación amerita, dictando prisión preventiva y condenas de cárcel real, para que estos criminales no sigan saliendo por la puerta giratoria a firmar una vez al mes mientras continúan aterrorizando a los vecinos de Coquimbo.
