
El espectáculo de las “noches azules” lleva más de un mes presente en Tongoy y Guanaqueros, y su reciente avance hacia el norte abre la interrogante sobre si el mar brillará frente a las costas de Coquimbo y La Serena. Expertos explican las causas y advierten los posibles impactos ambientales.
Publicado el 14 de junio de 2026 en Actualidad y Medioambiente
Durante las últimas semanas, el borde costero de la región ha sido el escenario de un espectáculo natural fascinante que parece sacado de una película de ciencia ficción. El mar se ha teñido de un intenso resplandor azul fluorescente durante las noches, un fenómeno conocido como bioluminiscencia, que comenzó en Tongoy y Guanaqueros, y que en los últimos días ya ha registrado avistamientos en el concurrido balneario de Totoralillo.
El evento ha generado un alto dinamismo turístico, atrayendo a cientos de visitantes y fotógrafos que se congregan en las playas para ver cómo el oleaje se ilumina al romper en la orilla. Sin embargo, el avance del fenómeno hacia el norte ha despertado una interrogante natural en la población: ¿Podrá este mar brillante llegar hasta las playas de Coquimbo y la Avenida del Mar en La Serena?
La ciencia detrás del resplandor
Para entender si el fenómeno seguirá avanzando, primero hay que comprender qué lo provoca. Investigadores de la Facultad de Ciencias del Mar de la Universidad Católica del Norte (UCN) han estado monitoreando las aguas y confirmaron que el responsable es un microorganismo marino: un dinoflagelado del género Gonyaulax.
Este tipo de fitoplancton, que es común en el norte de Chile, reacciona al movimiento. Cuando el agua es perturbada por las corrientes, las olas o incluso el paso de las personas, estos microorganismos activan una proteína llamada luciferina que emite luz, generando el característico brillo azul como mecanismo de defensa.
¿Llegará a Coquimbo y La Serena?
El hecho de que el fenómeno ya se encuentre en Totoralillo indica que las masas de agua con alta concentración de microalgas se están desplazando. Que la bioluminiscencia alcance la bahía principal de Coquimbo y La Serena es una posibilidad real, pero depende estrictamente de factores oceanográficos y climáticos.
Según detallan los expertos, la expansión dependerá de:
- Las corrientes costeras y marejadas: El viento y la dirección de las corrientes pueden arrastrar estas “floraciones” de fitoplancton hacia el norte, ingresando a la bahía de Coquimbo.
- Disponibilidad de nutrientes y temperatura: Para que el microorganismo sobreviva y se reproduzca frente a la Avenida del Mar, necesita encontrar en el agua las condiciones óptimas de nutrientes (nitrógeno, fósforo) y temperaturas estables.
Si las corrientes continúan su deriva habitual hacia el norte y las condiciones ambientales se mantienen favorables, no se descarta que en los próximos días o semanas los habitantes de la conurbación puedan presenciar el fenómeno desde la Avenida del Mar o la Costanera de Coquimbo.
Precaución por la fauna marina
Aunque este evento natural no representa un riesgo directo para las personas al tocar el agua, los científicos hacen un llamado de alerta respecto a su prolongada duración.
El Dr. Gonzalo Álvarez, académico del Departamento de Acuicultura de la UCN, ha advertido que si esta proliferación se mantiene o aumenta su densidad, los microorganismos podrían consumir demasiado oxígeno durante la noche. Esto generaría una condición de “hipoxia” (falta de oxígeno en el agua) que podría afectar negativamente a especies bentónicas locales de importancia económica y ecológica, como machas, almejas y jaibas.
Por ahora, el llamado desde las autoridades municipales es a disfrutar de este regalo de la naturaleza con total responsabilidad, enfatizando que quienes acudan a observar el mar de noche tomen precauciones de seguridad, eviten el ingreso a aguas oscuras y se lleven consigo toda su basura para proteger el ecosistema marino.

