
¡La travesía del orgullo pirata!: Cientos de hinchas de Coquimbo Unido desatan una fiesta en Montevideo tras extenuante viaje de más de 30 horas
El amor por los colores no conoce de distancias, mapas ni cansancio. Así lo demostró la fiel hinchada de Coquimbo Unido, que protagonizó una de las travesías más épicas de la temporada al cruzar el continente para alentar al cuadro aurinegro en su trascendental duelo de cierre de fase de grupos ante Nacional de Uruguay por la Conmebol Libertadores.
Fueron más de 30 horas de viaje por carretera , desafiando el desgaste físico y los kilómetros. Desde el momento en que los buses y vehículos particulares encendieron motores en el puerto, la consigna fue una sola: que el equipo no se sintiera solo en tierras charrúas. Una travesía monumental que solo se explica por la incondicionalidad hacia la camiseta amarilla y negra.
Banderazo gigante en el Hotel Hilton
La recompensa al tremendo esfuerzo se vivió con máxima intensidad en la previa del partido. Más de 300 fanáticos piratas se congregaron a las afueras del hotel Hilton de Montevideo, transformando la capital uruguaya en una auténtica sucursal del Francisco Sánchez Rumoroso. Con lienzos, bombos, cánticos y bengalas, los hinchas desataron una fiesta total que emocionó al plantel y demostró el verdadero significado de ser “aurinegro de corazón”.
Marea aurinegra en el Centenario
El flujo de hinchas no ha cesado. Durante las primeras horas de este martes, se ha reportado el arribo de más delegaciones que lograron sortear las aduanas y el largo trayecto. Las estimaciones oficiales proyectan que al menos 500 almas piratas se harán sentir con fuerza en el estadio, un número histórico para el club en tierras internacionales, considerando la enorme distancia geográfica.
Esta noche, cuando Coquimbo Unido salte a la cancha a cerrar la primera fase del torneo continental, las miradas no solo estarán sobre los 11 jugadores, sino también en la galería, donde un puñado de valientes que dejó todo por viajar dejará la garganta para demostrar que el sentimiento pirata es, literalmente, capaz de mover fronteras.


