
Transparencia investigativa: Por orden de la Fiscalía y para garantizar la total imparcialidad del proceso, la investigación penal quedó en manos de la Policía de Investigaciones (PDI), mientras Carabineros inició un sumario interno.
El giro del caso: Lo que inicialmente se abordó estrictamente como un suicidio, dio un giro dramático tras las graves denuncias del círculo íntimo de la joven, quienes acusan que Ornella estaba siendo víctima de Violencia Intrafamiliar (VIF), lo que habría detonado su trágico final.
Hay silencios que aturden y tragedias que obligan a mirar más allá de la versión oficial. Lo que ocurrió la jornada del viernes 15 de mayo en el interior de un recinto policial de la zona no es solo la pérdida de una funcionaria; es una herida abierta que hoy mezcla el luto con una desgarradora exigencia de verdad.
Ese día, la Cabo Segundo Ornella Uribe Fuentes, una joven oriunda de la norteña comuna de Freirina, tomó una decisión irreversible. En medio de su turno, utilizó su arma de servicio para poner fin a su vida. Pese a la desesperación de sus compañeros y a las maniobras de primeros auxilios, el eco del disparo sentenció un desenlace fatal.
El velo de la transparencia
Ante la magnitud del hecho, Carabineros tomó la decisión de apartarse de las pericias. Para evitar cualquier manto de duda, el Ministerio Público instruyó que fuera la Policía de Investigaciones (PDI) la encargada de levantar las evidencias y esclarecer la dinámica de los hechos en el sitio del suceso, sumado al sumario administrativo de rigor. Hasta ahí, el frío protocolo policial.
La sombra que apagó su luz
Pero las crónicas no se construyen solo con partes policiales. Detrás del uniforme había una mujer que, según relatan sus amigas más cercanas y su familia, solía ser el alma de la fiesta, una persona irradiante y llena de vida. Sin embargo, algo se quebró en los últimos meses. Su entorno denuncia que esa luz se fue apagando, presuntamente asfixiada por el flagelo de la Violencia Intrafamiliar (VIF).
Hoy, su círculo íntimo alza la voz. Aseguran que el trágico final de Ornella no fue un acto aislado, sino el corolario de un calvario silencioso que nadie supo o pudo frenar a tiempo. Las redes sociales y las calles de su natal Freirina hoy no solo lloran su partida, sino que exigen que se investigue el contexto psicológico e íntimo que la empujó al abismo.
El Estado toma nota
El clamor de las amigas de la Cabo Uribe no cayó en saco roto. El Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) de la Región de Coquimbo confirmó la activación inmediata de sus protocolos, buscando recabar todos los antecedentes para determinar si hubo omisiones y coordinar junto a la Fiscalía las acciones que correspondan.
La muerte de Ornella Uribe Fuentes nos deja una lección dolorosa: el uniforme y la placa no son escudos impenetrables contra el dolor emocional, ni mucho menos contra la violencia de género. Hoy, la justicia tiene el deber moral y legal de armar este rompecabezas, no para juzgar a quien ya no está, sino para esclarecer si hubo manos que, sin jalar el gatillo, la empujaron a hacerlo.