
Efectos graves: Estas latas contienen altas dosis de estimulantes (como cafeína sintética) que provocan alteraciones del ritmo cardíaco, agitación y problemas en el sistema nervioso. NO son aptas para menores de 15 años, embarazadas ni mujeres en lactancia.
(REGIÓN DE COQUIMBO / SALUD Y PREVENCIÓN).– ¡Mucha atención a todos los padres, apoderados y a las comunidades educativas que nos sintonizan a esta hora! Hay una moda que se está tomando los recreos y las calles, y que representa un peligro silencioso para la salud de nuestros jóvenes: el consumo descontrolado de bebidas energéticas.
Desde la Seremi de Salud encendieron las alarmas y emitieron una dura advertencia. Estos productos, que originalmente fueron creados solo para adultos sanos bajo rendimiento físico extremo, hoy se venden como si fueran jugos o bebidas de fantasía, y las consecuencias pueden ser gravísimas.
Un golpe directo al corazón y al sistema nervioso
Las autoridades sanitarias fueron categóricas: estas latas están cargadas de estimulantes que pueden desencadenar alteraciones en el ritmo cardíaco y cuadros de agitación severa. Su consumo está totalmente contraindicado y no es apto para menores de 15 años, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
“Es importante este llamado, principalmente a las familias, para que puedan supervisar el consumo (…) además en espacios como comunidades educativas donde es clave promover la prevención”, enfatizó la Seremi de Salud, Karen Irribarra.
La peligrosa mezcla con alcohol y la confusión deportiva
Otro punto crítico de la advertencia apunta a la vida nocturna. Mezclar estas bebidas con alcohol es un riesgo altísimo, ya que los químicos enmascaran los efectos del licor. Esto genera una falsa sensación de control en la persona, llevándola a beber en exceso o a tomar el volante bajo los efectos del alcohol sin dimensionar el peligro real.
Además, los profesionales de la salud pidieron no confundir peras con manzanas: las energéticas no son bebidas isotónicas. No sirven para reponer líquidos después de una pichanga o de hacer ejercicio; al contrario, pueden generar deshidratación.
El llamado a nuestros auditores es a cuidar la salud. Para nuestros jóvenes, la mejor receta siempre será el agua, la actividad física y el buen descanso. ¡A leer las etiquetas y a cuidar el corazón de nuestras familias!