
Consenso científico: Agencias internacionales (NOAA de EE.UU. y el Centro Europeo ECMWF) confirman un 80% de probabilidad de que el fenómeno de “El Niño” se configure entre junio y agosto de este año.
(COQUIMBO / METEOROLOGÍA Y MEDIO AMBIENTE).– Las alarmas meteorológicas mundiales están encendidas, y la Región de Coquimbo debe prepararse. Existe un consenso absoluto entre los principales organismos climáticos internacionales: este año 2026 estará marcado por el inminente regreso del fenómeno de “El Niño” en el Océano Pacífico sur. Y las proyecciones no son nada alentadoras respecto a su intensidad.
Según los últimos reportes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno se configure entre los meses de junio y agosto. Por su parte, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) va un paso más allá y proyecta una versión “altamente intensificada” del evento.
El factor Calentamiento Global
Lo que más preocupa a la comunidad científica es que este episodio podría superar con creces a los recordados “Mega Niños” de los años 1982, 1997 y 2015. ¿La razón? El avance del calentamiento global. Los expertos explican que el planeta habría perdido su capacidad de regulación térmica de forma eficaz, actuando como combustible para que el aumento de la temperatura del océano sea mucho más drástico y sostenido en el tiempo.
A nivel global, este fenómeno suele provocar una cadena de eventos extremos: sequías severas en algunas zonas, inundaciones catastróficas en otras, olas de calor anómalas, mayor actividad de huracanes y una preocupante reducción del hielo marino.
El impacto directo en la Región de Coquimbo
Para nuestra región, la llegada de un “Niño” de esta magnitud es un arma de doble filo que obliga a las autoridades a tomar medidas preventivas desde ya:
- Lluvias vs. Riesgo de Aluviones: Históricamente, El Niño trae un aumento significativo de las precipitaciones en la zona centro-norte, lo cual es vital para mitigar nuestra severa crisis hídrica. Sin embargo, un evento extremo eleva la temida “Isoterma Cero”. Esto significa que lloverá con fuerza en la alta cordillera (donde normalmente debería caer nieve), aumentando exponencialmente el riesgo de aluviones, desborde de quebradas y cortes de rutas, tal como ocurrió en la tragedia de 2015.
- Golpe a la Pesca Artesanal: El fenómeno se caracteriza por el calentamiento de las aguas del Pacífico. Esta anomalía térmica ahuyenta a especies pelágicas fundamentales para la economía de nuestras caletas, alterando los ecosistemas marinos y dificultando enormemente la labor de los pescadores artesanales de la región.
- Temperaturas anómalas: Se espera que los inviernos y primaveras sean más cálidos de lo normal, lo que también altera los ciclos de la agricultura local, obligando a los rubros productivos a adaptarse rápidamente a este nuevo y extremo escenario climático.