
COQUIMBO.– Un verdadero refugio de talento y crecimiento personal se está forjando en la comuna puerto. La Fundación Filarmónica de Coquimbo se ha consolidado como un actor fundamental en la formación artística de la región, brindando educación musical gratuita y de altísima calidad a decenas de niños, niñas y jóvenes.
Esta loable iniciativa es posible gracias al vital financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, sumado al respaldo de la Municipalidad de Coquimbo.
Una herramienta para la vida
Para las familias beneficiadas, esta oportunidad va mucho más allá de aprender a tocar un instrumento. Apoderadas como Thiare Roa y Lilian León coinciden en que la música ha generado transformaciones profundas en sus hijos. “No es solo aprender a tocar (…) es una herramienta de disciplina y sensibilidad. Ayuda a desarrollar la perseverancia y la capacidad de escucha, habilidades que sirven para toda la vida”, destacan, valorando cómo la Fundación democratiza el acceso a la cultura.
La voz de los protagonistas
Desde la mirada de los propios estudiantes, la experiencia ha sido reveladora. Jóvenes talentos como Nahuel, Lautaro, Josefa y Esteban, quienes hoy dominan instrumentos como la percusión, la flauta traversa y el violín, relatan cómo la música les ha permitido desestresarse, formar nuevas amistades y descubrir su propia identidad.
“Para mí la música es una forma de descubrir quiénes somos (…) Si no fuera por la oportunidad que me dieron, probablemente no sabría quién soy hoy”, confiesa con emoción Josefa Henríquez.
Cultura como política pública
El impacto de estas agrupaciones musicales no solo busca la perfección técnica, sino inculcar responsabilidad, empatía y trabajo en equipo. Por ello, la comunidad educativa hace un fuerte llamado a seguir impulsando y protegiendo este tipo de proyectos como una verdadera política pública cultural, especialmente en un mundo cada vez más invadido por la tecnología.