La Corporación PANADIS (Padres de Niños y Adolescentes con Diabetes Tipo 1) de la Región de Coquimbo denunció públicamente un nuevo quiebre de stock de sensores de monitoreo continuo de glucosa en el Hospital San Pablo de Coquimbo, insumo esencial para el control de la diabetes tipo 1 y que se encuentra garantizado por el sistema Garantías Explícitas en Salud (GES).
Según la organización, la falta de estos dispositivos está afectando directamente a más de 100 niños y adolescentes de la región, quienes han debido volver a los tradicionales controles mediante pinchazos en los dedos varias veces al día para medir sus niveles de glucosa.
Desde la corporación señalaron que, además del impacto físico y emocional que implica este retroceso en el tratamiento, existe una falta de comunicación oficial por parte del hospital, ya que muchas familias se enteraron del problema únicamente a través de mensajes en grupos de WhatsApp y no mediante canales institucionales.
Impacto en la salud, la educación y la economía familiar
Los sensores de monitoreo continuo permiten controlar los niveles de glucosa sin necesidad de pinchazos constantes, entregando información en tiempo real y facilitando la supervisión a distancia por parte de los padres.
Sin embargo, ante la falta de estos dispositivos, los menores deben volver a controles manuales que implican múltiples pinchazos diarios, incluso durante la noche, lo que genera interrupciones del sueño tanto en los niños como en sus cuidadores.
La situación también afecta la asistencia escolar, ya que muchos establecimientos educacionales no realizan este tipo de controles a los estudiantes, lo que obliga a las familias a mantener a los menores en sus hogares para poder monitorear su estado de salud.
A ello se suma el impacto económico. Cada sensor tiene un costo aproximado de $40.000 en farmacias y una duración cercana a 15 días, lo que implica que las familias deban asumir gastos cercanos a $80.000 mensuales por cada niño, cifra que muchos hogares no pueden costear.
Llamado a soluciones y mayor transparencia
Desde la corporación reconocieron el trabajo de los equipos médicos del hospital, pero insistieron en que la gestión administrativa debe estar a la altura de las necesidades de los pacientes.
En ese sentido, hicieron un llamado urgente a la dirección del Hospital de Coquimbo y a las autoridades de salud regionales para que se regularice a la brevedad el abastecimiento de sensores y se establezcan canales oficiales de comunicación claros y transparentes con las familias.
“Detrás de cada sensor que no se entrega a tiempo hay un niño enfrentando dolor innecesario y una familia esperando respuestas. No podemos seguir enterándonos de estas situaciones por rumores”, señalaron desde la organización.
Finalmente, la corporación recalcó que el acceso oportuno a estos insumos es un derecho garantizado por el sistema GES, por lo que esperan soluciones prontas que permitan restablecer la atención normal para los niños y adolescentes con diabetes tipo 1 en la región.
