REGIÓN DE COQUIMBO / NACIONAL.– Una preocupante radiografía sobre la seguridad y el control en el sector productivo más importante del país reveló el último informe de la Contraloría General de la República. El documento detectó una tendencia decreciente en la labor inspectiva del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), organismo que fiscalizó en promedio solo un 20% de las faenas mineras a nivel nacional entre los años 2022 y 2024.
Las cifras son elocuentes: la cobertura nacional cayó de un 25% en 2022 a un alarmante 14% en 2024. Para la Contraloría, esta situación representa un “riesgo crítico”, considerando que existen 7.150 faenas sin fiscalizar por períodos superiores a dos años en todo Chile, lo que pone en entredicho la seguridad laboral y ambiental en un sector que aporta más del 10% del PIB.
Coquimbo y la sobrecarga laboral
El análisis regional sitúa a Coquimbo como una de las zonas más rezagadas, junto a Atacama y Valparaíso. El informe detalla que en la región existían 1.863 faenas mineras sin fiscalización durante el periodo analizado.
La causa principal apunta a una desproporcionada carga de trabajo. Mientras en regiones del sur un inspector revisa menos de 10 faenas, en Coquimbo —que cuenta con solo 15 fiscalizadores para un registro de 7.867 faenas— cada funcionario tiene a su cargo, en promedio, 492 faenas, lo que hace materialmente imposible una cobertura total.
La defensa de Sernageomin: “Cifras sobredimensionadas”
Consultados por Diario El Día, desde Sernageomin desestimaron la gravedad de las cifras brutas presentadas por el ente contralor. A través de una minuta, el servicio aclaró que el informe considera “registros históricos” que no distinguen entre faenas activas y cerradas.
Según el organismo, la fiscalización real sobre las faenas efectivamente operativas supera el 80%. En el caso específico de la Región de Coquimbo, Sernageomin aseguró que de las 1.863 faenas cuestionadas, 1.736 no se encuentran operativas (93%), es decir, son instalaciones sin personal ni extracción de mineral.
“Equiparar la eficiencia fiscalizadora únicamente en función del número de faenas no permite una comparación técnica homogénea”, argumentaron desde el servicio, destacando que las operaciones de gran minería requieren tiempos de inspección mucho mayores que las faenas pequeñas. No obstante, reconocieron una baja en su dotación, la cual disminuyó de 65 a 56 fiscalizadores en el periodo estudiado.